MAGNETO CON PIJAMA A RAYAS

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En plena primavera, el amor supura por el estucado del piso. Y más cuando te encuentras a Marc de vuelta de Madrid. El conocer a Laia fue para él un shock, un choque de culturas. Poco menos que Pizarro y los incas, pero más que Avatar. De todo esto, empiezan a manar temas de conversación como quien no quiere la cosa.

Una muestra de primavera magnética.


Pd. Perdón por algunos problemas técnicos entre Javi y el micro al inicio del programa. Es un rebelde. Way.

DIRECTA DE LA HUMANA

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Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Por eso, ante la ausencia de Tamara y la semi-desaparición de Marc, David ha traído a una compañera de piso para que pague el alquiler durante el próximo mes. Se llama Laia y, como es muy de la energía universal, no tiene problemas en dormir en el trastero. Con esto de la crisis, la gente se deja colar goles por todos lados. El caso es que al final acabará enterneciéndonos y todo...

Esto podría causar algo de alarma social.

DE PELÍCULA

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Ayer Javi y David se quedaron solos. Animalicos. Ello no impidió (o acaso propició) la aparición de unos fenómenos paranormales, que almenos a David no le sonaron tan extraños. Mientras tanto, Vangelis sonaba de fondo. Todo muy extrasensorial.

Aquí tenéis un poltergeist.

FRIEGAS

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Perdón, perdón, perdón por la tardanza.
Esta semana ha sido difícil para Tamara: el Ayuntamiento ha echado a perder la esencia del cruce de libros, en breve tiene que desaparecer durante un tiempo y... bueno, el resto no lo desvelamos de momento, pero muy crucial en cualquier caso.
Y mientras tanto, David estaba tirado en el Vendrell, y Javi aprovechaba para acercarse a nuestra damisela, mientras Marc hacía el loco. Qué convulsionado está el patio.

Venid al Piso de las Maravillas.

A DURAS PERAS

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Este lunes empezamos nuestra reunión semanal algo apagados, pero os daréis cuenta de que todo cambia cuando asumimos que... ¡Ha llegado la primavera, señora! Sí, no es una gran novedad, pero nosotros siempre hemos sido un poco de efectos retardados, así que una vez descubierta esta obviedad, lo celebramos a lo salvaje: dinamitamos prejuicios, escuchamos heavy, alabamos a Bob Esponja y nos vamos de Fiesta Mayor.

Y todo, en sólo una horita.