La gente muere de forma absurda, que se lo digan a Álex.
No es que esté muerto, tampoco que le hayan roto nada durante la huelga (que no sería novedad).
Es que el mundo ha estado siempre muy loco. Loco teñido de blondie. Loco como para quedarse viendo la BBC. Como para pegarse una buena ducha de antioxidantes y comprarse un Just In.
A nosotros nos lo van a contar.
Usemos todas las vocales, sin dejar ni una en descanso.
Murciélago.
Supercalifragilisticoespialidoso.
Genialcoholorosatanarquiarqueologicavernoso.
Escatología, que solo le falta la 'u', pero es la que más usamos.
Hoy pueden visitarnos gatitos del espacio exterior, y hay que preparar el vocabulario adecuado para recibirlos.
Qué puente, señores, qué puente.
Qué puente.
Se nos va a quedar cara de panellet.
Porque de salir de casa ni hablar.
No hay dinero, y el aire está cargado de bacterias.
No podemos permitirnos recaer en enfermedades leves, pero sí culturizarnos.
Una cultura fácil, de la que entra sola, como el moscatel.
Probadlo, el algodón no engaña.
Por fin estamos todos tranquilitos y juntos en el piso. Tal ha sido el nivel de relajación, que a Albert le han fallado las defensas y no sale de su cuarto ni para mear. Nos quedamos pues hablando en el comedor el trío calavera, y conversamos sobre tiempo y movimiento, real y figurado, tecnológico y artístico, subjetivo en cualquier caso. Y en los tiempos muertos, preparamos un atraco al primer bingo que nos crucemos.